Procedimiento médico de ablación por radiofrecuencia

Radiofrecuencia para el dolor de espalda: resultados reales

Si has llegado a este punto, probablemente ya hayas pasado por las pastillas, los parches y las sesiones de fisioterapia sin ver una salida clara. La radiofrecuencia suele ser ese siguiente paso que proponemos en las Unidades del Dolor cuando queremos algo más duradero que una simple infiltración, pero sin tener que pasar por una cirugía mayor.

No es magia, pero sí es una de las técnicas con resultados más sólidos para quienes conviven con un dolor de espalda que no les da tregua.


¿Cómo funciona realmente? (Sin términos de manual)

Para entenderlo fácil: la radiofrecuencia no busca "curar" la artrosis o la lesión en sí, sino "adormecer" el cable que lleva el dolor al cerebro. A través de una aguja muy fina y con ayuda de rayos X para no fallar el tiro, aplicamos energía en el nervio que te está haciendo la vida imposible.

Procedimiento médico de ablación por radiofrecuencia

Dependiendo de lo que necesites, usamos calor (radiofrecuencia convencional) para bloquear el nervio, o unos pulsos eléctricos (radiofrecuencia pulsada) que lo "reprograman" para que deje de enviar señales de dolor. Es un proceso rápido, se hace con anestesia local y te vas a casa por tu propio pie.


¿Quiénes son los que mejor responden al tratamiento?

Los resultados más espectaculares los vemos en personas con el típico dolor de "desgaste" (artrosis facetaria). Es ese dolor que te castiga al levantarte por la mañana o al estar mucho tiempo de pie. También funciona muy bien para los problemas en la articulación sacroilíaca o dolores cervicales crónicos.

Eso sí, antes de lanzarnos, solemos hacer un bloqueo de prueba. Si el bloqueo te alivia aunque sea unas horas, sabemos que la radiofrecuencia tiene muchísimas papeletas para ser un éxito.


Expectativas reales: ¿Cuánto tiempo estaré bien?

Esta es la gran duda de todos los pacientes. A diferencia de una infiltración normal, que a veces dura solo unas semanas, la radiofrecuencia está pensada para el largo plazo.

Lo habitual es notar una mejoría importante que dura entre 6 y 12 meses, y en muchos casos incluso más. ¿Qué pasa después? Pues que el nervio puede regenerarse (el cuerpo es así de testarudo), pero lo bueno es que el procedimiento se puede repetir sin problemas si el dolor vuelve a asomar.


¿Qué se siente después del procedimiento?

Hay que ser sinceros: los primeros dos o tres días puede que te sientas como si te hubieran dado un golpe en la zona. Es normal que haya algo de inflamación o agujetas. Pero una vez pasada esa fase inicial, el dolor empieza a bajar de intensidad gradualmente hasta que notas ese alivio profundo que buscamos.


Conclusión: Un respiro para tu calidad de vida

La radiofrecuencia es, probablemente, la herramienta más equilibrada que tenemos hoy: es segura, no requiere quirófano y ofrece meses de tranquilidad. No siempre borra el dolor al 100%, pero sí suele bajarlo a un nivel que te permite volver a caminar, dormir mejor y, en definitiva, dejar de pensar en tu espalda las 24 horas del día.

Si sientes que tu tratamiento actual se ha quedado corto, merece la pena que hablemos sobre si tu dolor es "candidato" a radiofrecuencia.

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